El whisky elaborado en la península ibérica vive un momento especialmente interesante. España y Portugal cuentan hoy con destilerías consolidadas, proyectos jóvenes, productores de pequeña escala y equipos que están explorando nuevas formas de interpretar el cereal, la madera y el territorio. Hay más curiosidad, más conocimiento y, sobre todo, más botellas que merecen ser probadas sin prejuicios. Sin embargo, todavía faltan lugares donde reunir esa diversidad y acercarla al público de una manera directa.
Con esa intención regresa el II Festival de Whisky Ibérico en Madrid, una jornada concebida para descubrir los whiskies que se elaboran en España y Portugal, conocer a quienes están detrás de ellos y comprender mejor una escena que crece lejos de los grandes focos internacionales. La cita tendrá lugar el domingo 25 de octubre de 2026, de 13:00 a 17:00 horas, en Holy Drop Whisky Bar, en la calle Sandoval, 15, Madrid.
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Organizado por Whisky Club Madrid, el encuentro mantiene el formato de feria y degustación de su primera edición, pero amplía su mirada con nuevos invitados y nuevas voces. No se trata únicamente de reunir botellas sobre una mesa. La propuesta es crear un espacio de conversación en el que aficionados, curiosos, productores y especialistas puedan encontrarse sin intermediarios.
Para quienes buscan un festival de whisky español, esta segunda edición ofrece una oportunidad poco habitual: probar diferentes proyectos en una misma tarde, compararlos y escuchar de primera mano cómo se han elaborado. Para quienes ya conocen bien la categoría, será también una ocasión para tomar el pulso a una escena ibérica que continúa definiendo su identidad.
¿Qué es el II Festival de Whisky Ibérico en Madrid?
El II Festival de Whisky Ibérico en Madrid es una feria dedicada a los whiskies elaborados en España y Portugal. Durante cuatro horas, los asistentes podrán recorrer las distintas mesas de degustación, descubrir la selección de whiskies presentada por cada proyecto y conversar directamente con sus productores o representantes.
La idea es sencilla: acercar el whisky ibérico al público en el contexto más útil posible. Una etiqueta o una ficha técnica pueden aportar información, pero difícilmente sustituyen una conversación con la persona que ha tomado las decisiones esenciales del proceso. Saber por qué se eligió un cereal determinado, qué tipo de fermentación se ha utilizado, cómo trabaja el alambique o qué se buscaba mediante una crianza concreta transforma la forma de probar un whisky.
Ese contacto directo es una de las razones de ser del festival. Las personas asistentes no tendrán que seguir una cata rígida ni escuchar una presentación idéntica para todo el mundo. Podrán avanzar por la feria a su ritmo, detenerse en los proyectos que despierten su interés y formular sus propias preguntas.
La segunda edición incorpora, además, nuevos nombres de la escena ibérica. Los participantes se irán anunciando progresivamente a través de los canales de Whisky Club Madrid, de manera que cada proyecto pueda recibir la atención que merece antes de la celebración del encuentro.
De festival de whisky español a punto de encuentro ibérico
La expresión festival de whisky español describe una parte central del evento, pero no toda su dimensión. El festival nació con la voluntad de dar visibilidad al whisky producido cerca de nosotros y, en su segunda edición, conserva una perspectiva ibérica que incluye también a Portugal.
Esta elección no pretende diluir la identidad de cada país. Al contrario: permite observar afinidades y diferencias dentro de un territorio próximo. España y Portugal comparten elementos culturales, vínculos históricos y una enorme tradición relacionada con la crianza de bebidas, pero cada destilería trabaja desde un paisaje, unas condiciones y una trayectoria particulares.
Mirar la península como conjunto ayuda a enriquecer la conversación. ¿Qué aporta un clima atlántico frente a uno continental o mediterráneo? ¿Cómo influyen los cambios de temperatura en la evolución del destilado dentro de la barrica? ¿Qué maderas y envinados están al alcance de un productor ibérico? ¿Debe un whisky local inspirarse en modelos históricos o encontrar un lenguaje completamente propio?
El festival no ofrece una respuesta cerrada a estas preguntas. Ofrece algo más valioso: la posibilidad de probar distintas respuestas en la copa.
El whisky español: una historia con pasado y mucho futuro
Hablar del whisky elaborado en España no significa hablar de una moda aparecida ayer. La historia moderna de la categoría en nuestro país tiene uno de sus grandes hitos en Segovia, donde Nicomedes García impulsó el proyecto que daría origen a DYC. Aquella iniciativa demostró que producir whisky en España era posible y contribuyó a incorporar la categoría a los hábitos de varias generaciones de consumidores.
Durante mucho tiempo, la imagen del whisky español estuvo vinculada principalmente a unas pocas referencias ampliamente distribuidas. En los últimos años, sin embargo, el mapa se ha vuelto más diverso. Han aparecido destilerías de menor tamaño, proyectos ligados a territorios concretos y productores dispuestos a explicar su trabajo desde el cereal hasta la maduración.
Quienes quieran profundizar en ese recorrido, desde la tradición destiladora española y el papel pionero de DYC hasta la aparición de una nueva generación de productores, pueden leer nuestro artículo La historia del whisky español y una nueva era del espíritu ibérico. Es el contexto natural para entender por qué este festival llega en un momento tan importante para la categoría.
Esa nueva diversidad no significa que todos los whiskies persigan el mismo resultado. Algunos proyectos ponen el énfasis en las materias primas cercanas; otros, en la fermentación o la destilación. Hay productores que experimentan con barricas asociadas a la tradición vinícola española y otros que buscan perfiles más reconocibles para quienes llegan desde el whisky escocés, irlandés o americano.
Precisamente por eso resulta útil celebrar un festival de whisky español con vocación ibérica. Cuando las botellas se prueban juntas, las diferencias dejan de ser una abstracción. El público puede apreciar qué caminos está siguiendo cada productor y cómo comienza a dibujarse un panorama plural.
Todavía es pronto para encerrar el whisky español en una definición estilística única, y probablemente tampoco sería deseable hacerlo. Su interés actual reside en la variedad de aproximaciones y en la libertad con la que cada destilería intenta convertir su entorno, sus recursos y sus decisiones técnicas en una identidad reconocible.
Una feria para probar, preguntar y comparar
El formato feria es fundamental para entender el festival. A diferencia de una cata guiada convencional, en la que todas las personas prueban las mismas referencias en un orden predeterminado, aquí cada asistente puede diseñar su propio recorrido.
Las mesas funcionan como pequeños espacios de descubrimiento. En cada una se presenta un proyecto, una destilería o una selección concreta. El visitante puede acercarse, conocer sus whiskies, escuchar una explicación y decidir cuánto tiempo quiere dedicar a esa conversación antes de continuar.
Esta libertad permite que convivan perfiles muy diferentes de público. Quien se aproxima por primera vez al whisky español puede comenzar por una introducción sencilla: dónde se produce, qué carácter tiene y cómo conviene probarlo. El aficionado con más experiencia puede profundizar en asuntos como la duración de la fermentación, la forma del alambique, los puntos de corte, el tipo de roble o el historial de la barrica.
También existe una ventaja difícil de reproducir fuera de un festival: la comparación inmediata. Probar whiskies de diferentes regiones durante una misma sesión permite reconocer contrastes con más claridad. La textura, el peso del cereal, el carácter frutal, las especias de la madera o la influencia de una crianza previa se vuelven más fáciles de identificar cuando la memoria sensorial no tiene que esperar semanas entre una botella y otra.
El objetivo no es probarlo todo deprisa. El verdadero valor está en elegir con curiosidad, conversar y conceder a cada muestra el tiempo suficiente.
Nuevas destilerías y proyectos en la segunda edición
La segunda edición del Festival de Whisky Ibérico traerá nuevos nombres, nuevas botellas y otras maneras de entender la producción de whisky en la península. Esta renovación es importante porque el panorama no permanece inmóvil. Algunas destilerías presentan sus primeras elaboraciones; otras amplían gama, modifican procesos o lanzan nuevas maduraciones.
La selección de participantes busca ofrecer una imagen amplia del momento actual, sin convertir el evento en una simple acumulación de referencias. Cada invitación responde al interés por descubrir un producto, conocer su historia y acercar el proyecto a los socios de Whisky Club Madrid y al público general.
Los nombres se comunicarán de forma escalonada en las redes sociales del Club. Así, los aficionados podrán conocer con antelación quién estará presente, investigar sus productos y preparar las preguntas que quieran trasladar a sus responsables durante la feria.
Para Whisky Club Madrid, incorporar nuevos invitados no significa abandonar a quienes han ayudado a construir la escena. Significa ampliar la conversación y ofrecer una fotografía cada vez más completa de lo que sucede en España y Portugal.
Destilerías que están impulsando el whisky español
El crecimiento del whisky español se entiende mejor cuando se observa el trabajo continuado de algunas de sus destilerías más activas. Son proyectos con trayectorias, escalas y filosofías diferentes, pero comparten una apuesta seria por la calidad y por construir una identidad propia. Entre los nombres que merece la pena seguir se encuentran:
- Destilerías Acha, en Amurrio, Álava, una casa histórica que mantiene vivo un legado destilador iniciado en el siglo XIX. En su catálogo actual destacan Haran e Ibar, dos familias de whiskey vasco que permiten recorrer diferentes edades, composiciones y formas de interpretar la maduración.
- Basque Moonshiners, en Vitoria-Gasteiz, responsables de Agot, su single malt vasco, y de Bikkun, una gama de vatted malt nacida del ensamblaje de su propio whisky con maltas de otros orígenes. Es uno de los proyectos que más ha contribuido a situar el whisky vasco ante el aficionado nacional e internacional.
- Sackman, en Valdemoro, Madrid, un proyecto independiente nacido alrededor de la idea de elaborar whisky en la Comunidad de Madrid. Su destilería urbana reúne producción, experimentación y divulgación, haciendo visible el proceso completo que conduce del grano a la botella.
- Destilerías Líber, en Padul, Granada, una de las referencias imprescindibles para comprender la evolución reciente del single malt español. De sus bodegas proceden Embrujo de Granada y Líber Single Malt, whiskies marcados por la crianza y por el paisaje situado a los pies de Sierra Nevada.
- Picos de Cabariezo, en Liébana, Cantabria, elabora Whisky As de Picos a partir de cebada malteada artesanalmente, fermentada en la propia casa y destilada gota a gota en alquitaras tradicionales lebaniegas. Su ubicación en la montaña cántabra, la escala limitada y la crianza en barricas de Jerez hacen de As de Picos una de las expresiones más singulares del panorama nacional.
- Destilería Siderit, en Cantabria, ha alcanzado uno de los mayores reconocimientos internacionales obtenidos hasta ahora por un whisky español. Su Siderit 2026 Whisky PX Cask Rye fue elegido World’s Best Rye en los World Whiskies Awards 2026. El premio confirma el nivel alcanzado por una destilería que ha trabajado durante años con el centeno, la maduración y las barricas de pequeño formato.
Como ellos, muchos otros más como Ovalle, Quevall, Metropoli, Complutum que se unieron todos para completar el panorama del whisky nacional liderado en las últimas décadas por la destilería segoviana DYC.
Los productores, en el centro de la experiencia
Hay festivales en los que la marca ocupa todo el espacio y las personas quedan en segundo plano. El planteamiento de este encuentro es diferente. Aquí interesa el producto, por supuesto, pero también el conocimiento y la experiencia acumulados por quienes lo hacen posible.
Detrás de un whisky hay una larga cadena de decisiones. La elección del cereal, la molienda, la elaboración del mosto, la levadura, la fermentación, el diseño de la destilación, los cortes y la crianza influyen en el resultado final. También lo hacen decisiones menos visibles: el tamaño de la producción, la disponibilidad de barricas, las condiciones de la bodega o el momento en que se considera que un lote está listo.
Poder hablar directamente con un productor permite entender que una botella no surge de una fórmula automática. Cada whisky representa una combinación de intención, técnica, paciencia y circunstancias. Incluso los resultados inesperados forman parte del aprendizaje de una destilería joven.
Este componente humano hace del festival algo más que una degustación. Convierte cada mesa en una breve entrevista abierta y cada copa en la puerta de entrada a una historia concreta.

Invitados de primera para el Festival del Whisky Ibérico organizado por Whisky Club Madrid en Holy Drop
Grandes figuras del panorama whiskero nacional
Una de las novedades de esta edición será la colaboración de figuras destacadas del panorama whiskero nacional. Su participación aportará distintas perspectivas sobre la cultura del whisky, la comunicación, el servicio y la evolución de la afición en España.
El primer nombre que podemos desvelar es Manu Iturregi, una de las figuras más reconocibles de la cultura del whisky en España. Al frente de Residence Bilbao desde 2003, ha convertido este establecimiento en un punto de referencia para los aficionados y profesionales del sector. Es también director del Bilbao Whisky Topaketa, un encuentro que ha contribuido a acercar a Bilbao algunas de las destilerías, marcas y personalidades más importantes del panorama nacional e internacional.
A él se suma como ponente invitado Rafa Cabello, maestro tonelero y fundador de Casknolia. Su presencia permitirá profundizar en uno de los asuntos decisivos para cualquier whisky: la barrica. Desde Montilla-Moriles, Casknolia ha desarrollado un trabajo internacional alrededor de la tonelería, los vinos de crianza y la preparación de barricas para destilados, reconocido en numerosas ocasiones por la industria mundial del whisky.
La participación de ambos formará parte de un programa de colaboraciones que se irá dando a conocer cada semana en las redes sociales de Whisky Club Madrid.
Estas colaboraciones no pretenden restar protagonismo a las destilerías. Su función es enriquecer la experiencia y tender puentes entre quienes producen el whisky y quienes llevan años estudiándolo, sirviéndolo, comunicándolo o creando comunidad a su alrededor.
La cultura del whisky se construye desde muchos lugares. Nace en la destilería, pero también crece en las barras, los clubes, las catas, las tiendas especializadas y las conversaciones entre aficionados. Reunir esas miradas en un mismo espacio ayuda a comprender la categoría de una manera más completa.
Holy Drop, una casa natural para el festival
El II Festival de Whisky Ibérico se celebrará en Holy Drop Whisky Bar, sede habitual de numerosos encuentros de Whisky Club Madrid y uno de los espacios madrileños dedicados de forma más clara a la cultura del whisky.
Su selección de más de 800 whiskies ofrece un contexto privilegiado para una feria de estas características. No es un recinto anónimo acondicionado para una sola jornada, sino un bar en el que el whisky forma parte de la actividad diaria, del lenguaje del equipo y de la relación con el público.
La escala de Holy Drop favorece, además, el tipo de encuentro que queremos organizar: cercano, manejable y orientado a la conversación. Las plazas son limitadas precisamente para preservar esa experiencia. Un festival dedicado al descubrimiento pierde sentido si el ruido o la acumulación de público impiden escuchar a los productores.
Celebrarlo en Madrid facilita la llegada de aficionados procedentes de distintos lugares y conecta a los proyectos invitados con una comunidad activa. Whisky Club Madrid cuenta con más de 2.000 socios, una base que refleja el interés existente por aprender, compartir botellas y acercarse a expresiones menos conocidas.
¿A quién está dirigido este festival de whisky español?
El festival está pensado tanto para aficionados experimentados como para personas que todavía no han probado un whisky elaborado en España o Portugal.
No es necesario dominar el vocabulario técnico ni reconocer aromas con precisión profesional. La curiosidad es suficiente. Quien empieza podrá preguntar sin miedo qué diferencia existe entre unas elaboraciones y otras, cómo influye la barrica o por qué un whisky presenta determinadas notas. El formato permite aprender en pequeñas conversaciones, sin la presión de una cata formal.
Quienes ya conocen bien la categoría encontrarán otro tipo de valor: acceso directo a los proyectos, posibilidad de comparar referencias y una lectura más actual del mercado ibérico. También podrán descubrir destilerías que todavía cuentan con una distribución limitada o cuyos productos no siempre coinciden en una misma barra.
El encuentro puede interesar igualmente a profesionales de hostelería, responsables de tiendas especializadas, distribuidores y comunicadores. Conocer el producto en boca de quien lo elabora ayuda a trasladarlo después al cliente con mayor precisión.
En todos los casos, el festival propone una actitud abierta. No se trata de decidir si el whisky ibérico debe parecerse al de una región histórica, sino de escuchar qué quiere expresar cada proyecto y juzgarlo por lo que ofrece en la copa.
Cómo aprovechar mejor la visita
Una feria de whisky puede resultar intensa si no se plantea con cierto orden. Para disfrutarla mejor, conviene llegar con tiempo, hidratarse y evitar la tentación de recorrer todas las mesas a gran velocidad.
Una buena estrategia consiste en comenzar por perfiles más ligeros o delicados y avanzar después hacia whiskies de mayor intensidad, más influencia de la madera o graduaciones superiores. Este orden no tiene que ser rígido, pero ayuda a conservar la sensibilidad del paladar.
También recomendamos utilizar agua. Beberla entre muestras permite descansar, y añadir unas gotas al whisky puede revelar aromas distintos cuando su graduación o estructura lo aconsejen. El equipo de cada mesa podrá orientar al visitante sobre la mejor manera de aproximarse a sus referencias.
Tomar notas breves resulta especialmente útil. No hace falta redactar una ficha profesional: basta con apuntar el nombre del whisky, una impresión personal y algún detalle de la conversación. Al final de la jornada, esas anotaciones ayudan a recordar qué proyectos despertaron más interés.
Las preguntas enriquecen la experiencia. Algunas de las más reveladoras son también las más sencillas: ¿qué cereal utiliza este whisky?, ¿dónde se destila?, ¿qué tipo de barrica se ha empleado?, ¿qué buscaba el productor?, ¿qué ha cambiado desde el primer lote? No existe obligación de formular cuestiones técnicas; el festival está diseñado para conversar a cualquier nivel.
Por último, es importante probar de forma responsable. El propósito de la jornada es descubrir y comprender, no consumir deprisa. Las muestras, el agua, las pausas y una planificación adecuada del regreso forman parte de una buena experiencia.
Barricas, territorio e identidad ibérica
Uno de los asuntos más sugerentes del whisky ibérico es su relación con la madera. España y Portugal poseen una cultura de crianza extraordinariamente rica, vinculada a vinos generosos, vinos tranquilos y otros productos que han generado durante décadas un amplio conocimiento sobre barricas y soleras.
Eso no significa que utilizar una barrica con un pasado prestigioso garantice por sí solo un gran whisky. La madera debe integrarse con el destilado, respetar su carácter y aportar complejidad sin ocultarlo. El tiempo, el tamaño de la barrica, el número de usos, el tipo de roble y las condiciones de la bodega modifican el resultado.
En un clima cálido o sometido a fuertes oscilaciones, la interacción entre líquido y madera puede ser más rápida que en otras regiones. Ese comportamiento obliga a los productores a observar con atención la evolución de cada lote. La edad declarada es un dato importante, pero nunca cuenta por sí sola toda la historia.
El territorio también aparece de maneras menos evidentes. Puede expresarse en el origen del cereal, en el agua, en las levaduras, en las condiciones ambientales o en las tradiciones de crianza disponibles. No todos los proyectos utilizan estos elementos de la misma manera, y esa diferencia es precisamente lo que merece ser explorado.
El II Festival de Whisky Ibérico ofrece un marco idóneo para hacerlo. En lugar de hablar de una supuesta identidad nacional como concepto abstracto, permite buscarla —o discutirla— mediante ejemplos concretos.
Por qué importa celebrar un festival dedicado al whisky de aquí
Las grandes regiones internacionales del whisky cuentan con décadas, e incluso siglos, de relato acumulado. El público conoce sus nombres, sus estilos y muchas de sus destilerías antes de probarlas. Los proyectos españoles y portugueses trabajan en un escenario diferente: además de producir, deben explicar que existen y conquistar un espacio en la imaginación del aficionado.
Un festival de whisky español contribuye a ese proceso porque concentra la atención. Permite que pequeñas destilerías sean escuchadas junto a nombres más conocidos y que el público construya su propia opinión a partir de la degustación, no solo de la notoriedad de una marca.
También ayuda a crear comunidad. Los productores descubren qué preguntas plantea el consumidor; los aficionados entienden las dificultades reales de elaborar y criar whisky; los profesionales detectan productos que pueden tener sentido en sus barras o comercios. Ese intercambio puede generar relaciones que continúen mucho después del evento.
Apoyar el producto cercano no implica concederle una valoración automática. Implica prestarle atención, probarlo con criterio y exigirle con la misma honestidad que a cualquier whisky del mundo. La escena ibérica crecerá si cuenta con consumidores informados, productores transparentes y espacios donde ambos puedan encontrarse.
Esa es la ambición del festival: no proclamar que todo está hecho, sino mostrar lo que se está haciendo y abrir una conversación sobre lo que puede venir después.
Información del evento
- Evento: II Festival de Whisky Ibérico en Madrid
- Fecha: domingo 25 de octubre de 2026
- Horario: de 13:00 a 17:00 horas
- Lugar: Holy Drop Whisky Bar
- Dirección: calle Sandoval, 15, Madrid
- Formato: feria y degustación
- Organiza: Whisky Club Madrid
- Entradas: disponibles en whiskyclubmadrid.com
- Aforo: plazas limitadas
- Socios: precio especial para socios de Whisky Club Madrid
La información sobre participantes, colaboradores y novedades se irá publicando progresivamente en las redes sociales de Whisky Club Madrid.
Reserva tu plaza para la edición de 2026
Si quieres conocer personalmente a quienes están dando forma al whisky español y portugués, probar sus elaboraciones y descubrir los nuevos proyectos que se incorporan este año, puedes apuntarte al II Festival de Whisky Ibérico en Madrid a través de Whisky Club Madrid. El aforo de Holy Drop es limitado y los socios del Club disponen de un precio especial.
Preguntas frecuentes sobre el II Festival de Whisky Ibérico
¿Cuándo se celebra el II Festival de Whisky Ibérico en Madrid?
El festival se celebra el domingo 25 de octubre de 2026, de 13:00 a 17:00 horas.
¿Dónde tendrá lugar?
La feria se celebrará en Holy Drop Whisky Bar, situado en la calle Sandoval, 15, Madrid.
¿Es un festival de whisky español exclusivamente?
El whisky elaborado en España será uno de los grandes protagonistas, pero el festival tiene una visión ibérica e incluye también proyectos de Portugal. El objetivo es mostrar la diversidad de la producción de whisky en la península.
¿Qué formato tendrá el evento?
Será una feria y degustación. Los asistentes podrán recorrer las mesas, probar la selección de whiskies y hablar directamente con sus productores o representantes. No se trata de una única cata guiada con un recorrido obligatorio.
¿Hace falta saber de whisky para asistir?
No. El encuentro está abierto tanto a personas que comienzan a descubrir el whisky como a aficionados experimentados y profesionales. Cada visitante puede plantear sus preguntas y recorrer la feria a su propio ritmo.
¿Qué destilerías participarán?
Whisky Club Madrid anunciará progresivamente los nuevos invitados y colaboradores en sus redes sociales. Esta segunda edición incorporará nombres que permitirán descubrir más proyectos de la escena ibérica.
¿Quiénes colaborarán en esta edición?
El festival contará con grandes figuras del panorama whiskero nacional. El primer colaborador confirmado es Manu Iturregi; los siguientes nombres se desvelarán semanalmente en las redes sociales del Club.
¿Dónde se compran las entradas?
Las entradas están disponibles en la web de Whisky Club Madrid. Las plazas son limitadas y existe un precio especial para socios del Club, por lo que recomendamos reservar con antelación.
Una invitación a descubrir el whisky ibérico
El II Festival de Whisky Ibérico en Madrid nace de una convicción: para comprender el momento que vive el whisky producido en España y Portugal hay que probarlo, compararlo y escuchar a las personas que lo elaboran.
Durante una tarde, Holy Drop reunirá botellas, productores, especialistas y aficionados alrededor de una misma curiosidad. Habrá nuevos nombres, proyectos por descubrir y preguntas que quizá solo puedan responderse con una copa delante.
Quienes busquen un festival de whisky español encontrarán una muestra amplia de la escena nacional. Quienes quieran mirar un poco más lejos podrán situarla dentro de un paisaje ibérico lleno de matices. Y quienes sencillamente disfruten aprendiendo tendrán la oportunidad de conversar sin barreras con algunos de sus protagonistas.
El domingo 25 de octubre de 2026, Madrid volverá a convertirse en el punto de encuentro del whisky ibérico. Si quieres formar parte de esta segunda edición, reserva tu plaza en Whisky Club Madrid y ven a descubrir en persona los whiskies que están abriendo una nueva etapa en España y Portugal. Nos vemos en Holy Drop.
Cristian Enache
Cofundador y presidente de Whisky Club Madrid & Holy Drop Whisky Bar
